¿Crees en la magia?
Si le plantearan esta pregunta a Amanda, ella respondería inmediatamente con un enérgico - ¡Sí! .
Cuando Amanda era pequeña quedó huérfana y su abuela la crió en una gran casa situada en el campo a las afueras de South Lakeland, Cumbria (Inglaterra). La abuela Lucy era una mujer soñadora, llena de imaginación y amor por la vida, y crió a la niña entre fantásticos cuentos donde la magia era la protagonista y todo era posible. Cada día, Lucy contaba a Amanda más de una historia referida a lo que el mundo llama imposible, algunas incluso contadas como vivencias. Si desaparecía un pedazo de queso, habían sido los hambrientos duendecillos; cuando el reloj marcaba media noche, la brujas salían de sus cuevas en busca de niños perdidos... etc. Sin lugar a dudas, todas esas historias llenaban de ilusión a la pequeña y la hicieron crecer con el mismo espíritu soñador que su abuela. Todo este espíritu lo ponía en juego con sus amigos Owen y Brandon, dos primos que vivían en una casa cercana a la suya. Owen era un gran amante de los libros, siempre que podía cogía un libro de la gran biblioteca de su padre y pasaba horas y horas leyendo, él también era un entusiasta de las historias fantásticas aunque no tenía tanta imaginación como Amanda. En cambio, Brandon no parecía seguir la misma línea que sus dos amigos, siempre se quejaba de que quería hacer cosas más normales, pero con un poco de insistencia siempre solía acabar uniéndose a la aventura.
Al terminar el colegio, la abuela Lucy le pidió a Amanda que fuera a Londres con su tía para que pudiera recibir una buena educación y así abrirle más puertas al mundo para que no se pasara toda la vida encerrada en aquella casa. La niña no quería irse, estaba más que bien en aquel lugar, no quería separarse de su abuela. Pero el poder de convicción de la anciana entró en juego y consiguió convencer a la pequeña preadolescente de que era lo mejor, y que no se preocupara pues cada verano podría volver con ella. La despedida fue muy dura, para las dos, pero era necesario.
Londres era un mundo completamente diferente para Amanda: grandes edificios, coches por todas partes, personas hablando con pequeñas cajas de plástico... todo era muy raro. Nada más empezar el instituto pudo darse cuenta de lo diferente que eran todas esas personas de las que ella había conocido en South Lakeland. La gente se separaba en supuestos "grupos" y si no eras de dicho grupo no podías mantener conversación con los miembros del mismo. Todo era un caos: peleaban, hablaban mal los unos de los otros, se insultaban, etc. Era un infierno. Amanda hubiera deseado ir al mismo instituto que Owen y Brandon, pero a ellos los mandaron con sus abuelos que vivían en la otra punta de la ciudad, tendría que enfrentarse a esto sola. No pasó mucho desde el comienzo de las clases hasta que la pobre chica empezó a ser objeto de burla e insulto, incluso alguna que otra broma más que pesada. Pero había que aguantar, por la abuela Lucy. Sacaba esplendidas notas para no tener que quedarse a las clases de recuperación y así poder volver al pueblo con su abuela y sus dos amigos cada verano. Mientras tanto, Amanda descubrió algo mágico en medio de aquel completo caos, la música. Al ponerse sus cascos podía desaparecer de aquel infierno y transportarse a donde quisiera, como hacía en South Lakeland. Gracias a este nuevo descubrimiento pudo aguardar la espera de la ansiada libertad.
Al terminar el colegio, la abuela Lucy le pidió a Amanda que fuera a Londres con su tía para que pudiera recibir una buena educación y así abrirle más puertas al mundo para que no se pasara toda la vida encerrada en aquella casa. La niña no quería irse, estaba más que bien en aquel lugar, no quería separarse de su abuela. Pero el poder de convicción de la anciana entró en juego y consiguió convencer a la pequeña preadolescente de que era lo mejor, y que no se preocupara pues cada verano podría volver con ella. La despedida fue muy dura, para las dos, pero era necesario.
Londres era un mundo completamente diferente para Amanda: grandes edificios, coches por todas partes, personas hablando con pequeñas cajas de plástico... todo era muy raro. Nada más empezar el instituto pudo darse cuenta de lo diferente que eran todas esas personas de las que ella había conocido en South Lakeland. La gente se separaba en supuestos "grupos" y si no eras de dicho grupo no podías mantener conversación con los miembros del mismo. Todo era un caos: peleaban, hablaban mal los unos de los otros, se insultaban, etc. Era un infierno. Amanda hubiera deseado ir al mismo instituto que Owen y Brandon, pero a ellos los mandaron con sus abuelos que vivían en la otra punta de la ciudad, tendría que enfrentarse a esto sola. No pasó mucho desde el comienzo de las clases hasta que la pobre chica empezó a ser objeto de burla e insulto, incluso alguna que otra broma más que pesada. Pero había que aguantar, por la abuela Lucy. Sacaba esplendidas notas para no tener que quedarse a las clases de recuperación y así poder volver al pueblo con su abuela y sus dos amigos cada verano. Mientras tanto, Amanda descubrió algo mágico en medio de aquel completo caos, la música. Al ponerse sus cascos podía desaparecer de aquel infierno y transportarse a donde quisiera, como hacía en South Lakeland. Gracias a este nuevo descubrimiento pudo aguardar la espera de la ansiada libertad.
Yuimiki
Tengo ganas de leer la continuación!!
ResponderEliminarEn realidad, esto en sí no es la historia, sino una pequeña introducción para poder comprender un poco mejor el porqué la protagonista es como es y así no tener que detenernos mucho durante la historia para explicarlo todo.
EliminarNos alegra mucho que te guste lo que hay por ahora. El primer capítulo estará disponible antes del lunes
Me encanta *OOOOOO* Estoy deseando llegar a mi parte *---*
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